POR QUÉ ITALIA NUNCA PASA DE MODA
Pocos países del mundo ocupan un lugar tan destacado en la imaginación de los viajeros como Italia. Es la tierra del Imperio romano y del Renacimiento, de la ópera y del espresso, de los pueblos encaramados en las colinas y de las deslumbrantes costas mediterráneas, de los Ferrari y de Fellini, de la pasta amasada a mano y del vino servido de viñedos que pertenecen a la misma familia desde hace siglos. Italia alberga más Sitios del Patrimonio Mundial de la UNESCO que cualquier otro país, y sin embargo la verdadera magia de viajar aquí suele encontrarse no en una lista de monumentos, sino en pequeños momentos imprevistos: el dueño de un bar que recuerda tu pedido de café ya la segunda mañana, el eco de las campanas de una iglesia sobre un valle toscano al atardecer, un plato de cacio e pepe comido en una mesa coja de una callejuela de Roma.
Esta guía está pensada para ayudarte a comprender el país en su conjunto: sus regiones y sus personalidades distintas, las mejores épocas para visitarlo, cómo desplazarse, qué comer y beber, cómo evitar los errores más comunes de los turistas y cómo construir un itinerario que se ajuste a tu ritmo y a tu presupuesto. Tanto si estás planeando un primer viaje de diez días como una inmersión pausada de un mes entero, Italia recompensa la curiosidad, la paciencia y el apetito tanto por la historia como por el placer.
PRIMERA PARTE: ENTENDER ITALIA ANTES DE VIAJAR
Italia es un país joven con un alma antigua. Se unificó apenas en 1861 y, durante la mayor parte de los siglos anteriores, fue un mosaico de ciudades-estado, reinos, ducados y territorios papales. Esta historia explica por qué el país resulta tan variado. Un viajero que se desplaza de Milán a Nápoles y a Palermo experimenta diferencias de dialecto, cocina, arquitectura, sentido del humor y ritmo de vida que pueden parecer el paso por varias naciones. Los italianos suelen identificarse primero con su ciudad o su región y solo después con el país en su conjunto, un sentimiento conocido como campanilismo, la lealtad al propio campanario.
Geográficamente, Italia es una larga península con forma de bota que se extiende desde los Alpes, en el norte, hasta lo más profundo del Mediterráneo, con las grandes islas de Sicilia y Cerdeña y decenas de islas menores esparcidas a su alrededor. Los Alpes y los Dolomitas definen la frontera septentrional, los Apeninos recorren como una columna vertebral toda la península y la costa, de miles de kilómetros, ofrece de todo, desde acantilados espectaculares hasta largas playas de arena.
El país se divide tradicionalmente en norte, centro y sur, con las islas tratadas aparte. El norte es en general más rico, más industrial y más cercano en carácter a Europa central, con Milán, Turín, Venecia, Bolonia, los lagos y las montañas. El centro incluye Roma, Florencia, la Toscana, Umbría y Las Marcas, el corazón de la Italia clásica y renacentista. El sur, a menudo llamado Mezzogiorno, comprende Nápoles, Apulia, Calabria y Basilicata, y es más cálido, más ruidoso, más intenso y, en opinión de muchos viajeros, la parte con más alma del país. Sicilia y Cerdeña tienen entidad propia, con lenguas, historias y paisajes distintivos.
SEGUNDA PARTE: CUÁNDO VISITAR ITALIA
Elegir la estación adecuada puede transformar tu viaje. Italia es un destino para todo el año, pero cada estación ofrece una experiencia distinta.
La primavera, de abril a principios de junio, es considerada por muchos una de las mejores épocas para visitar el país. Las temperaturas son suaves, los jardines y el campo están verdes y en flor y las multitudes, aunque presentes en Semana Santa, siguen siendo manejables en comparación con el verano. La Toscana y Umbría están en su momento más fotogénico, y la Costa Amalfitana y Cinque Terre son lo bastante cálidas para caminar sin sufrir un calor opresivo.
El verano, de finales de junio a agosto, es temporada alta. Las playas de Apulia, Cerdeña, Sicilia y la Costa Amalfitana están en su mejor momento para nadar, pero ciudades como Roma, Florencia y Nápoles pueden ser extremadamente calurosas y las principales atracciones están abarrotadas y son más caras. A mediados de agosto, en torno a la fiesta nacional de Ferragosto, el 15 de agosto, muchos italianos abandonan las ciudades rumbo a la costa y varios pequeños restaurantes y tiendas familiares cierran una o dos semanas. Si viajas en verano, reserva el alojamiento con mucha antelación, empieza las visitas temprano por la mañana, haz una pausa a mediodía y considera las montañas y los lagos como alternativas más frescas.
El otoño, de septiembre a principios de noviembre, es otra ventana excelente. El mar sigue cálido en septiembre, las multitudes veraniegas se reducen y el campo adquiere tonos dorados durante la vendimia. Es también la temporada de las trufas en el Piamonte, Umbría y la Toscana, de las castañas, las setas, el aceite nuevo y de un calendario de fiestas gastronómicas llamadas sagre, que celebran los productos locales en pueblos de todo el país. Si estás leyendo esto en octubre, te encuentras justo en el momento adecuado para pensar en un viaje otoñal, con la vendimia en pleno apogeo y el tiempo aún agradable en gran parte del país.
El invierno, de finales de noviembre a marzo, es la temporada más tranquila para la mayor parte de Italia, salvo en el periodo de Navidad y Año Nuevo y en las celebraciones del Carnaval en febrero. Los museos están menos concurridos, los precios bajan y ciudades como Roma, Florencia y Venecia pueden disfrutarse a un ritmo más sosegado, aunque hay que esperar lluvia, niebla en el norte y días más cortos. Los Dolomitas y los Alpes ofrecen excelente esquí y encantadores mercados navideños, en particular en el Tirol del Sur y el Trentino. El sur de Italia y Sicilia siguen siendo lo bastante suaves para el turismo incluso en enero.
TERCERA PARTE: LAS GRANDES CIUDADES
ROMA: LA CIUDAD ETERNA
Roma es una ciudad donde casi tres mil años de historia se superponen unos a otros y donde es perfectamente normal ver una columna romana incrustada en una iglesia medieval junto a una fuente barroca. Los lugares imprescindibles incluyen el Coliseo, el Foro Romano y el Palatino, que juntos dan una idea vívida de la Roma imperial; el Panteón, cuya antigua cúpula de hormigón sigue siendo uno de los interiores más asombrosos del mundo; la Fontana de Trevi y la Plaza de España con su escalinata; y la Piazza Navona con sus fuentes de Bernini. La Ciudad del Vaticano, un estado independiente dentro de Roma, contiene la Basílica de San Pedro, los Museos Vaticanos y la Capilla Sixtina con el techo y el Juicio Final de Miguel Ángel. Reserva con antelación las entradas del Vaticano y del Coliseo por los canales oficiales, ya que las colas pueden ser largas y los revendedores no oficiales suelen cobrar precios inflados.
Más allá de los monumentos más conocidos, Roma se disfruta mejor a pie. Pasea por el Trastevere, con sus callejones cubiertos de hiedra y su animada vida nocturna; explora el antiguo Gueto judío por su historia y sus alcachofas fritas; sube al Aventino para asomarte por el ojo de la cerradura del portón de los Caballeros de Malta; visita la Vía Apia en un domingo tranquilo, cuando está cerrada al tráfico; y recorre la Galería Borghese y su parque, donde es obligatorio reservar. La comida romana es contundente y sencilla: carbonara, cacio e pepe, amatriciana, gricia, suppli, saltimbocca, alcachofas a la romana y la pizza al taglio vendida al peso. Come donde comen los romanos, evita los restaurantes con menús con fotos junto a los grandes monumentos y termina con un café tomado de pie en la barra.
FLORENCIA: LA CUNA DEL RENACIMIENTO
Florencia es compacta, hermosa y casi abrumadora por su concentración de tesoros artísticos. La Galería de los Uffizi alberga obras maestras de Botticelli, Leonardo, Rafael y Miguel Ángel; la Galería de la Academia acoge el David de Miguel Ángel; y la catedral, con la enorme cúpula de Brunelleschi, el campanario de Giotto y el Baptisterio con sus puertas doradas, domina el horizonte. Cruza el Ponte Vecchio, flanqueado por joyerías, y sube a la Piazzale Michelangelo o a los Jardines de Bóboli para disfrutar de amplias vistas al atardecer. El barrio de Oltrarno, al otro lado del río, es el lugar de los talleres artesanos, las pequeñas trattorias y un ambiente más local.
La cocina florentina tiene sus raíces en la tradición toscana: la bistecca alla fiorentina, un grueso chuletón a la parrilla servido poco hecho; la ribollita, una sopa contundente de pan y verduras; la pappa al pomodoro; los bocadillos de lampredotto de los puestos callejeros; y los vinos Chianti de las colinas circundantes. Florencia es también una base ideal para excursiones de un día a Siena, Pisa, Lucca, San Gimignano y la región vinícola del Chianti.
VENECIA: LA CIUDAD SOBRE EL AGUA
Venecia no se parece a ningún otro lugar de la tierra: una ciudad construida sobre una laguna, con canales en lugar de calles y barcos en lugar de coches. La plaza de San Marcos, la Basílica con sus mosaicos bizantinos, el Palacio Ducal y el Puente de Rialto son los lugares clásicos, pero el verdadero placer de Venecia está en perderse por sus barrios más tranquilos, como Cannaregio, Dorsoduro y Castello, donde la ropa cuelga sobre canales estrechos y el único sonido es el del agua lamiendo la piedra. Toma un vaporetto por el Gran Canal y visita las islas de Murano, famosa por el vidrio, Burano, conocida por sus casas de colores vivos y sus encajes, y Torcello, la serena cuna de los primeros asentamientos de la laguna.
Venecia recibe muchísimas visitas y la ciudad ha introducido medidas, como una tasa de acceso para los excursionistas de un día en fechas determinadas, para gestionar las multitudes, así que consulta las normas vigentes antes de ir. Pasar la noche es la mejor manera de vivir la ciudad, porque las primeras horas de la mañana y el atardecer, cuando los excursionistas se han marchado, revelan su verdadera magia. Prueba los cicchetti, pequeños bocados servidos en los tradicionales bacari, acompañados de una copa de prosecco o de una ombra de vino local, y degusta platos como las sarde in saor, el risotto al nero di seppia y los bigoli in salsa.
MILÁN: MODA, DISEÑO E ITALIA MODERNA
Milán es la capital financiera y de la moda de Italia, una ciudad pulida y de ritmo rápido que muchos visitantes se saltan, pero que recompensa a quienes se detienen. El Duomo, una vasta catedral gótica con un tejado por el que se puede caminar, es la pieza central; cerca se encuentran la elegante Galería Vittorio Emanuele II, el Teatro de La Scala y el Castillo Sforzesco. La Última Cena de Leonardo da Vinci se encuentra en el refectorio de Santa Maria delle Grazie y requiere reserva anticipada, a menudo con semanas o meses de antelación. El barrio de Brera es encantador y artístico, los Navigli son animados por la noche para el aperitivo y la escena del diseño de la ciudad brilla cada abril durante la Semana del Diseño de Milán. Milán es también la puerta de entrada a los lagos italianos, a los que se llega en tren en una hora o menos.
NÁPOLES: CAÓTICA, APASIONADA, INOLVIDABLE
Nápoles es cruda, ruidosa y profundamente auténtica, y es la cuna de la pizza. El centro histórico es Patrimonio de la UNESCO, repleto de iglesias, vida callejera y pasadizos subterráneos. El Museo Arqueológico Nacional conserva los mejores tesoros de Pompeya y Herculano, lo que lo convierte en una parada esencial antes o después de visitar esos antiguos yacimientos. Come una auténtica pizza margherita napolitana en una de las pizzerías históricas, bebe un espresso fuerte, prueba las sfogliatelle y disfruta del paseo marítimo de la ciudad con vistas al Vesubio. Nápoles tiene fama de pequeña delincuencia, así que mantén los objetos de valor a buen recaudo, pero la mayoría de los visitantes encuentra a la gente local cálida y generosa. Es la mejor base para Pompeya, Herculano, el Vesubio, Capri, Isquia y la Costa Amalfitana.
TURÍN, BOLONIA, VERONA Y OTRAS CIUDADES QUE MERECEN TU TIEMPO
Turín, la elegante capital del Piamonte, ofrece grandes bulevares, palacios barrocos, un excelente Museo Egipcio, tradiciones chocolateras y una cultura de cafés que rivaliza con la de Viena. Bolonia, conocida como La Grassa, la gorda, es la capital gastronómica de Italia, patria de las tagliatelle al ragú, los tortellini en caldo, la mortadela y la universidad más antigua del mundo, con kilómetros de calles porticadas y torres medievales. Verona, con su arena romana y sus asociaciones con Romeo y Julieta, es una de las ciudades pequeñas más románticas del norte. Génova, Siena, Lucca, Parma, Padua, Rávena, Lecce, Matera y Siracusa merecen cada una varios días y suelen estar menos masificadas que los grandes destinos estrella.
CUARTA PARTE: PAISAJES, COSTAS Y CAMPIÑA
LA TOSCANA Y UMBRÍA
La Toscana es la Italia de las postales: colinas suaves coronadas de cipreses, casas de campo de piedra, viñedos y pueblos medievales en lo alto de los cerros. El Val d’Orcia, en torno a Pienza, Montalcino y Montepulciano, es uno de los paisajes más hermosos de Europa y patria de los vinos Brunello y Vino Nobile. La Piazza del Campo de Siena, con forma de concha, y su catedral de rayas son imperdibles, y las torres de San Gimignano se alzan sobre las colinas del Chianti. Alquilar un coche y alojarse en un agroturismo, una granja en funcionamiento que ofrece habitaciones y comidas, es la forma clásica de vivir la región. La vecina Umbría es más tranquila y igual de gratificante, con Asís, Perugia, Orvieto, Espoleto y Spello, que ofrecen calles medievales, patrimonio espiritual, trufas negras y excelente aceite de oliva.
LA COSTA AMALFITANA, CAPRI Y LA BAHÍA DE NÁPOLES
La Costa Amalfitana es un tramo espectacular de acantilados, terrazas de limoneros y pueblos de colores pastel que se derraman hacia el mar. Positano es la localidad más famosa y fotogénica, Amalfi tiene una catedral espectacular y un pasado marítimo histórico, y Ravello se alza en lo alto sobre el mar con jardines serenos y conciertos. La carretera costera es estrecha y el tráfico en verano puede ser castigador, así que considera usar los ferris entre las localidades en lugar de conducir. El Sendero de los Dioses, una ruta a pie en lo alto de la costa, ofrece algunas de las mejores vistas de Italia. Capri e Isquia, accesibles en ferri, añaden encanto insular, mientras que Sorrento es una base cómoda con buenas conexiones.
CINQUE TERRE Y LA COSTA LIGURE
Los cinco pueblos de Cinque Terre, Monterosso, Vernazza, Corniglia, Manarola y Riomaggiore, se aferran a empinados acantilados sobre el Mar de Liguria y están unidos por trenes, ferris y senderos. Son muy populares, así que visítalos fuera del pleno verano si es posible y comprueba qué senderos están abiertos, ya que algunos tramos están afectados por obras de mantenimiento y desprendimientos. Portofino, Camogli, Santa Margherita Ligure y el Golfo de los Poetas en torno a Lerici ofrecen también alternativas hermosas y menos concurridas. La cocina ligur incluye el pesto genovés, la focaccia, la farinata y las anchoas frescas.
LOS LAGOS ITALIANOS
El Lago de Como, el Lago Mayor y el Lago de Garda forman un anillo de lagos glaciares al pie de los Alpes, con elegantes villas, jardines botánicos y paisajes de montaña. El Lago de Como, con localidades como Bellagio, Varenna y Menaggio, es el más glamuroso; el Lago Mayor tiene las Islas Borromeas; y el Lago de Garda, el más grande, combina limoneros, castillos medievales en Sirmione y Malcesine y deportes acuáticos. Lagos más pequeños como el Orta y el Iseo son más tranquilos y encantadores.
LOS DOLOMITAS
Los Dolomitas, en el noreste, son una cordillera declarada por la UNESCO, de picos pálidos y dentados que brillan en rosa al atardecer, un fenómeno conocido como enrosadira. En verano son un paraíso para los senderistas, con refugios que sirven comidas contundentes, rutas panorámicas alrededor de las Tre Cime di Lavaredo y la meseta de Alpe di Siusi, y el cristalino Lago di Braies. En invierno, la zona de Dolomiti Superski ofrece cientos de kilómetros de pistas. La cultura aquí mezcla influencias italianas, austriacas y ladinas, de modo que junto a la pasta encontrarás strudel y speck y muchos carteles tanto en italiano como en alemán.
APULIA Y BASILICATA
Apulia, el tacón de la bota, se ha convertido en una de las regiones más populares de Italia por buenas razones. Ofrece pueblos de colina encalados como Ostuni y Locorotondo, los trulli cónicos de piedra de Alberobello, el esplendor barroco de Lecce, cuevas marinas y playas a lo largo del Salento y el Gargano, y parte de la mejor comida sencilla del país: orecchiette con cime di rapa, burrata, marisco fresco, taralli y robustos vinos tintos como el Primitivo. En la vecina Basilicata, Matera, con sus antiguas viviendas rupestres, los Sassi, es una de las ciudades habitadas de forma continua más antiguas del mundo y un lugar profundamente evocador donde pasar una noche.
SICILIA
Sicilia es un mundo aparte, moldeado por griegos, romanos, árabes, normandos y españoles. Palermo es una ciudad vibrante de palacios árabe-normandos, mercados y comida callejera como arancine y panelle; Cefalú es una localidad costera con una catedral normanda; el Valle de los Templos de Agrigento contiene algunas de las ruinas griegas mejor conservadas fuera de Grecia; Siracusa y Ortigia son ricas en patrimonio clásico y barroco; Taormina domina el Mar Jónico con un teatro griego orientado hacia el Etna, el volcán más activo de Europa, que se puede visitar con guía. La cocina siciliana es un festín de cannoli, cassata, caponata, pasta alla norma, pez espada fresco y vinos dulces de Marsala y Pantelaria.
CERDEÑA
Cerdeña es conocida por sus espectaculares playas, de agua turquesa y arena blanca a lo largo de la Costa Esmeralda, la Costa Verde y el Golfo de Orosei, pero el interior es igualmente fascinante, con las torres nurágicas prehistóricas, pueblos de montaña y una cocina distintiva que incluye el porceddu, los culurgiones, el pecorino sardo y el vino Cannonau. Cerdeña es también una de las célebres Zonas Azules del mundo, regiones donde la gente vive con una frecuencia inusual más de cien años. El verano es la mejor estación para las playas, aunque la primavera y el comienzo del otoño son deliciosos y más tranquilos.
QUINTA PARTE: COMIDA Y BEBIDA ITALIANAS
Para entender Italia hay que comer en Italia. La cocina italiana no es una sola cocina, sino decenas de cocinas regionales, cada una ferozmente orgullosa de sus especialidades, y el mismo plato puede prepararse de maneras muy distintas en pueblos vecinos. Muchas reglas de la mesa italiana no están escritas, pero comprenderlas mejorará tu experiencia.
Una comida italiana típica puede incluir un antipasto, un primo de pasta, arroz o sopa, un secondo de carne o pescado con un contorno de verduras, seguido de postre, fruta o queso y, por último, café y quizá un amaro o un limoncello. No estás obligado a pedir todos los platos; una pasta y una ensalada, o solo una pizza, es perfectamente aceptable, sobre todo a mediodía.
El desayuno es ligero, normalmente un capuchino y un cornetto, un bollo parecido al cruasán, tomado de pie en la barra de un bar. El capuchino es tradicionalmente una bebida de la mañana; después de una comida, los italianos piden un espresso, llamado simplemente un caffè. El almuerzo, típicamente entre las 12:30 y las 14:30, es a menudo la comida principal del día, y muchos restaurantes no sirven la cena antes de las 19:30 o las 20:00. Por la noche, el ritual del aperitivo, una bebida antes de cenar como un spritz, un Negroni o una copa de vino con algo de picar, es uno de los momentos sociales más importantes, especialmente en Milán, Turín, Venecia y Roma.
Busca señales de calidad: menús cortos, platos de temporada, especialidades escritas a mano y menús primero en italiano. Las trattorias son informales y tradicionales, las osterias suelen centrarse en el vino, los ristoranti son más formales, las pizzerías suelen abrir solo por la noche y las enotecas son bares de vinos. El coperto, un pequeño cargo fijo por servicio, es normal y legal en muchos restaurantes, y la propina no es obligatoria, ya que el servicio suele estar incluido o es modesto; redondear o dejar unos euros por un servicio excelente se agradece.
Los amantes del vino tienen opciones infinitas. El Piamonte ofrece Barolo, Barbaresco y Moscato; la Toscana ofrece Chianti, Brunello di Montalcino y Vernaccia; el Véneto ofrece Amarone, Valpolicella y Prosecco; Sicilia ofrece Nero d’Avola y Etna Rosso; la Campania ofrece Aglianico y Fiano; y Friuli y el Alto Adigio producen excelentes blancos. Una cata de vino en una bodega familiar, a menudo con un almuerzo de quesos y embutidos locales, está entre las experiencias más memorables que se pueden tener.
No te pierdas el gelato, pero elige con cuidado. Las mejores heladerías lo elaboran en pequeñas tandas con ingredientes naturales; desconfía de los locales con expositores montañosos de colores chillones. Prueba pistacho, avellana, stracciatella y sabores de fruta de temporada.
SEXTA PARTE: CÓMO DESPLAZARSE POR ITALIA
Italia tiene una red ferroviaria excelente y asequible, especialmente entre las grandes ciudades. Los trenes de alta velocidad como Frecciarossa e Italo conectan Milán, Bolonia, Florencia, Roma, Nápoles y Salerno en pocas horas, a menudo más rápido y cómodamente que el avión. Los trenes regionales son más baratos y más lentos, y los billetes sin fecha deben validarse en la máquina de la estación antes de subir, de lo contrario se arriesga una multa. Reserva con antelación los billetes de alta velocidad para conseguir mejores tarifas y utiliza las aplicaciones o los sitios web oficiales.
Los autobuses cubren los huecos allí donde no llegan los trenes, en particular en el sur, Sicilia y las zonas de montaña. Ferris y aliscafos conectan las islas, la Costa Amalfitana y los lagos. Dentro de las ciudades, el metro, los tranvías y los autobuses son económicos, y caminar suele ser la mejor opción en los centros históricos.
Alquilar un coche es ideal para la Toscana, Umbría, Apulia, Sicilia y Cerdeña, donde el transporte público es limitado. Sin embargo, evita conducir por el centro de las ciudades, porque la mayoría de los centros históricos tienen una ZTL, una zona de tráfico limitado donde los vehículos no autorizados son multados automáticamente por cámaras. Aparcar puede ser difícil, las carreteras son estrechas y el estilo de conducción italiano puede ser brioso. Los conductores de fuera de la UE pueden necesitar un permiso de conducir internacional además de su carné nacional, así que comprueba los requisitos vigentes antes de viajar.
Italia cuenta con grandes aeropuertos internacionales en Roma, Milán, Venecia, Nápoles, Bolonia, Pisa, Catania, Palermo, Bari y Cagliari, con numerosas aerolíneas de bajo coste. Los itinerarios de mandíbulas abiertas, llegando a una ciudad y saliendo desde otra, ahorran tiempo al evitar volver sobre tus pasos.
SÉPTIMA PARTE: ITINERARIOS DE EJEMPLO
DIEZ DÍAS: EL CLÁSICO PRIMER VIAJE
Del primer al cuarto día en Roma, con los sitios antiguos, el Vaticano, los barrios y una excursión a Ostia Antica o a Tívoli; del quinto al séptimo día en Florencia, con una excursión a Siena o a la región del Chianti; del octavo al décimo día en Venecia, con una excursión a Murano y Burano. Este itinerario usa trenes rápidos en todo el recorrido y cubre los lugares más célebres a un ritmo cómodo.
DOS SEMANAS: NORTE Y CENTRO DE ITALIA
Comienza en Milán durante dos días, luego pasa dos días en el Lago de Como, continúa a Verona una noche, pasa tres noches en Venecia, dos en Bolonia, tres en Florencia y la Toscana y termina con dos o tres días en Roma. Esto ofrece un equilibrio entre ciudades, lagos y campiña.
DOS SEMANAS: SUR DE ITALIA Y SICILIA
Empieza en Roma unos días, toma un tren a Nápoles para visitar Pompeya y la Costa Amalfitana, continúa a Apulia para Alberobello, Ostuni y Lecce con una parada en Matera, y luego vuela a Sicilia para explorar Palermo, Cefalú, Agrigento, Siracusa y Taormina. Esta ruta ofrece una hospitalidad cálida, paisajes espectaculares y parte de la mejor comida del país.
UNA SEMANA: TOSCANA Y UMBRÍA A FUEGO LENTO
Alquila un coche e instálate en un agroturismo en el Val d’Orcia o en el Chianti durante cuatro noches, visitando Pienza, Montalcino, Siena y San Gimignano, y luego trasládate a Umbría tres noches en torno a Asís, Perugia y Orvieto. Es ideal para los viajeros que prefieren paisajes, vino, clases de cocina y días lentos a los museos.
OCTAVA PARTE: CONSEJOS PRÁCTICOS PARA UN VIAJE SIN CONTRATIEMPOS
Dinero y costes: en Italia se usa el euro. Las tarjetas son ampliamente aceptadas, pero el efectivo sigue siendo útil en pequeños cafés, mercados, zonas rurales y para las propinas. Los precios varían mucho: Venecia, Roma, Florencia, Milán, Capri y la Costa Amalfitana son las más caras, mientras que el sur y las localidades pequeñas ofrecen mejor relación calidad-precio. Visitar en temporada media suele reducir considerablemente los precios de los hoteles.
Reservas: reserva con antelación La Última Cena en Milán, la Galería Borghese en Roma, los Uffizi y la Academia en Florencia, los Museos Vaticanos, el Coliseo y los restaurantes más populares. Para un viaje en temporada alta, asegura el alojamiento con varios meses de antelación.
Vestimenta: al visitar iglesias, incluida San Pedro, hombros y rodillas deben ir cubiertos. Lleva un pañuelo ligero o un chal. Los italianos tienden a vestir con esmero incluso en contextos informales, y caminar sin camiseta o en traje de baño por los pueblos está mal visto y en algunos lugares puede acarrear multas.
Seguridad: Italia es en general muy segura, pero se producen carteristas en zonas concurridas como el metro de Roma y las principales atracciones, la zona de la estación de Florencia, Nápoles y Milán. Usa un bolso cruzado, mantén los teléfonos seguros y mantente alerta entre multitudes. Desconfía de los vendedores ambulantes que te ponen pulseras o de los taxistas no oficiales en los aeropuertos; usa taxis oficiales o aplicaciones de transporte.
Idioma: el inglés se habla ampliamente en las zonas turísticas, pero unas pocas frases en italiano ayudan mucho: buongiorno, buonasera, per favore, grazie, scusi, il conto per favore. A los italianos les gusta el esfuerzo.
Horarios: muchas tiendas y algunos restaurantes cierran para una larga pausa a primera hora de la tarde, en particular en las localidades pequeñas y en el sur, y muchos negocios cierran los domingos. Los museos suelen cerrar los lunes. Comprueba los horarios antes de ir, sobre todo fuera de temporada.
Tasas turísticas: muchos municipios cobran una tasa por persona y noche sobre el alojamiento, que se paga al hacer el check-in o el check-out, y el importe depende de la ciudad y de la categoría del hotel.
Agua y salud: el agua del grifo es potable en prácticamente toda Italia, y las fuentes públicas, conocidas como nasoni en Roma, ofrecen agua fresca y fría gratis. Las farmacias, marcadas con una cruz verde, dan buenos consejos para dolencias leves. Los ciudadanos de la UE deben llevar su tarjeta sanitaria europea y los demás viajeros deben contratar un seguro de viaje.
Requisitos de entrada: Italia forma parte del espacio Schengen. Las normas de visado y entrada, incluidos los sistemas de autorización electrónica que se están introduciendo en toda Europa, cambian con el tiempo, así que consulta las fuentes oficiales del gobierno poco antes de tu viaje.
NOVENA PARTE: VIAJAR DE FORMA RESPONSABLE
Italia afronta presiones reales por la masificación turística en lugares como Venecia, Cinque Terre, la Costa Amalfitana, los lagos más famosos de los Dolomitas y los centros de Roma y Florencia. Puedes viajar de forma más responsable visitando fuera de los meses punta, quedándote más tiempo en menos lugares, eligiendo destinos menos conocidos como Las Marcas, Friuli, Molise, Basilicata, Calabria o las Langhe, apoyando hoteles y restaurantes familiares, comprando productos locales, respetando las normas locales sobre sentarse en los monumentos, comer en las escalinatas históricas o bañarse en las fuentes, y usando el transporte público en lugar del coche privado cuando sea posible. Los agroturismos y las vacaciones a pie por antiguos caminos de peregrinación como la Vía Francígena y el Camino de San Benito ofrecen formas más profundas y sostenibles de conocer el país.
FIESTAS Y EVENTOS PARA INCLUIR EN TU PLAN
El calendario italiano está lleno de tradiciones. El Carnaval de febrero se celebra de forma más famosa en Venecia, con máscaras elaboradas, y en Viareggio, con gigantescas carrozas de desfile. La Semana Santa y la Pascua traen solemnes procesiones, especialmente en Sicilia y Cerdeña. El Palio de Siena, una dramática carrera de caballos a pelo en la plaza principal, se celebra el 2 de julio y el 16 de agosto. Los aficionados a la ópera pueden asistir a las funciones de la Arena de Verona en verano. La Mostra de Cine de Venecia tiene lugar entre finales de agosto y principios de septiembre y la Bienal de Venecia atrae a los amantes del arte en años alternos. En otoño, las ferias de la trufa en Alba y San Miniato, las fiestas de la vendimia y las sagre de castañas llenan los fines de semana, mientras que los mercados navideños de Bolzano, Trento y Merano y los belenes de Nápoles añaden encanto festivo en diciembre.
LA ITALIA QUE TE LLEVAS A CASA
El consejo más importante para visitar Italia es resistir la tentación de verlo todo. El país es sencillamente demasiado rico para eso. Elige unos pocos lugares, deja espacio en tus días, alarga las comidas, habla con las personas que conozcas, toma el tren más lento, di que sí a la fiesta del pueblo con la que te topes y déjate sorprender. Los italianos tienen un concepto, la dolce vita, que a menudo se reduce a un cliché, pero que en el fondo es una verdadera filosofía: la convicción de que la belleza, la buena comida, la amistad y el tiempo merecen tomarse en serio.
Ya vengas por las ruinas de Roma, el arte de Florencia, los canales de Venecia, los paisajes volcánicos de Sicilia, las playas de Cerdeña, los viñedos del Piamonte o simplemente por un plato perfecto de pasta en un pueblo cuyo nombre apenas sabes pronunciar, Italia te dará más de lo que esperabas. Volverás a casa con una maleta algo más pesada, un carrete de fotos demasiado lleno y la tranquila certeza de que regresarás.
¡Buen viaje!
Nota: los horarios, las normas sobre entradas, las tasas de acceso, los requisitos de entrada y los precios cambian con frecuencia. Confirma siempre los detalles en los sitios web oficiales y en fuentes locales antes de viajar.
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