UNA CIUDAD QUE SE NIEGA A ESTAR TERMINADA
Roma no es tanto una ciudad como una conversación entre épocas. Camina diez minutos en casi cualquier dirección y pasarás junto a una columna antigua que sostiene un muro medieval, una iglesia barroca construida sobre los cimientos de un templo pagano, un palacio renacentista con una cuerda de tender la ropa atravesando el patio y un bar donde el barista prepara el espresso exactamente como lo hacía su abuelo. Fundada, según la leyenda, en el año 753 a. C. por Rómulo, Roma creció desde un conjunto de aldeas en las colinas junto al Tíber hasta convertirse en la capital de un imperio que se extendía desde Escocia hasta Mesopotamia, luego en la sede de la Iglesia católica, el escenario del Renacimiento y del Barroco y, finalmente, la capital de la Italia moderna. Casi tres mil años de habitación continua han dejado capas sobre capas, y la ciudad todavía sorprende a veces a sus propios ingenieros, que descubren con regularidad restos antiguos mientras excavan nuevas líneas de metro.
Para el viajero, esta densidad es a la vez el gran regalo y el gran desafío de Roma. Simplemente hay más que ver de lo que cualquier visita puede contener, y la ciudad castiga los programas demasiado ambiciosos con pies doloridos, largas colas y una mirada vidriosa ante la decimoquinta obra maestra del día. El secreto para disfrutar de Roma es elegir un puñado de experiencias imprescindibles, reservar las que lo necesitan y dejar amplios huecos para deambular, porque los momentos más memorables en Roma rara vez figuran en una lista. Esta guía está diseñada para ayudarte a hacer exactamente eso: comprender la forma y la historia de la ciudad, planificar según las estaciones, orientarte, ver los grandes monumentos con inteligencia, comer y beber como un romano y aventurarte más allá de lo obvio hacia los rincones más tranquilos de la ciudad.
PRIMERA PARTE: ROMA DE UN VISTAZO
Roma se encuentra en la región del Lacio, en el centro de Italia, a unos veinticinco kilómetros tierra adentro desde el mar Tirreno, a orillas del río Tíber. La ciudad es famosa por estar construida sobre siete colinas: el Capitolio, el Palatino, el Aventino, el Celio, el Esquilino, el Viminal y el Quirinal. Estas colinas moldearon la ciudad antigua y siguen moldeando la experiencia del visitante moderno, ya que buena parte del turismo en Roma implica subidas suaves pero constantes, recompensadas con terrazas y miradores con algunos de los mejores panoramas de Europa.
La población del municipio es de aproximadamente 2,8 millones de personas, lo que convierte a Roma en la ciudad más grande de Italia, aunque se siente mucho más íntima de lo que sugiere esa cifra, porque el centro histórico es compacto y en su mayor parte se puede recorrer a pie. Dentro de la ciudad vieja, el Tíber traza una amplia curva. En su orilla oriental se encuentran la mayoría de los monumentos antiguos, la estación de ferrocarril principal y los clásicos barrios turísticos. En la orilla occidental están la Ciudad del Vaticano, el Castillo de Sant’Angelo y el encantador barrio del Trastevere.
Vale la pena entender dos detalles independientes antes de llegar. Primero, la Ciudad del Vaticano es un estado soberano separado, el más pequeño del mundo, completamente rodeado por Roma. Se entra en él simplemente cruzando la plaza de San Pedro, aunque se aplican controles de seguridad y entradas de pago para la basílica, los museos y la Capilla Sixtina. Segundo, el centro histórico de Roma es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO y vivir en él, descubrirás pronto, significa aceptar una cierta dosis de caos alegre: motos, campanas, conversaciones a gritos y la convicción general de que las normas se tratan mejor como sugerencias.
SEGUNDA PARTE: UNA BREVE HISTORIA PARA EL VIAJERO CURIOSO
Conocer un poco de historia transforma Roma de una colección de bellas ruinas en un relato. La leyenda de Rómulo y Remo, hermanos gemelos amamantados por una loba, da a la ciudad su origen mítico, mientras que la arqueología apunta a asentamientos en el Palatino desde alrededor del siglo VIII a. C. Roma fue gobernada por reyes hasta aproximadamente el 509 a. C., cuando se estableció la República romana, un sistema de magistrados electos y un poderoso Senado que guio la expansión de Roma por la península italiana y el Mediterráneo.
La República se derrumbó en una guerra civil durante el siglo I a. C. y, tras el asesinato de Julio César en el 44 a. C., su heredero adoptivo Octaviano salió victorioso y se convirtió en Augusto, el primer emperador, en el 27 a. C. El imperio alcanzó su mayor extensión a principios del siglo II d. C. bajo Trajano y la Roma de entonces era una metrópolis de quizá un millón de personas, con acueductos, termas públicas, teatros, bloques de viviendas, mercados y foros monumentales. El Coliseo, terminado hacia el año 80 d. C., y el Panteón, reconstruido bajo Adriano en la década del 120, datan de esta edad de oro.
El Imperio romano de Occidente declinó durante los siglos III, IV y V y tradicionalmente terminó en el 476 d. C. Roma se redujo drásticamente en la Alta Edad Media, pero la ciudad nunca fue abandonada, en gran parte debido a la creciente autoridad de los obispos de Roma, los papas. A lo largo de los siglos siguientes, el papado convirtió a Roma en la capital espiritual de la cristiandad occidental y, durante el Renacimiento y el Barroco, los papas encargaron a artistas como Miguel Ángel, Rafael, Bernini y Borromini reconstruir la ciudad con gran estilo. La basílica de San Pedro, la Capilla Sixtina, la plaza Navona y las grandes fuentes pertenecen todas a esta era de mecenazgo papal.
Roma se convirtió en la capital del unificado Reino de Italia en 1871 y en 1946 Italia se convirtió en república. El siglo XX añadió la arquitectura monumental del período fascista, el glamour cinematográfico de los años cincuenta y sesenta, inmortalizado en películas como Vacaciones en Roma y La dolce vita, y la metrópolis moderna, animada e imperfecta que los visitantes ven hoy.
TERCERA PARTE: CUÁNDO VISITAR ROMA
Roma es un destino para todo el año, pero la experiencia varía considerablemente según la estación.
La primavera, en especial abril, mayo y principios de junio, es posiblemente el momento ideal. El tiempo es cálido sin ser castigador, los jardines de la ciudad florecen, los naranjos del Aventino son fragantes y los días son lo bastante largos para que quepan muchísimas cosas. La Semana Santa es un momento especial, con solemnes procesiones y ceremonias papales en el Vaticano, pero también está extremadamente abarrotada, así que reserva con mucha antelación.
El verano, de finales de junio a agosto, es caluroso, a menudo muy caluroso, con temperaturas por la tarde que pueden alcanzar los casi cuarenta grados centígrados. Las piedras soleadas del Foro y del Coliseo ofrecen poca sombra, así que visita temprano por la mañana o por la noche, descansa durante las horas más calurosas y lleva agua. En agosto, en particular en torno a Ferragosto, el 15 de agosto, muchos romanos abandonan la ciudad y algunos restaurantes y tiendas de barrio cierran un par de semanas. La ventaja son las calles más tranquilas en los barrios residenciales y las largas, cálidas y evocadoras veladas, con conciertos al aire libre, cines al aire libre y bares a orillas del Tíber.
El otoño, de septiembre a principios de noviembre, es otra estación magnífica. Septiembre sigue siendo cálido, las multitudes veraniegas empiezan a disminuir y la luz dorada es perfecta para la fotografía. Octubre y noviembre traen más lluvia, pero también acogedoras trattorias que sirven platos de temporada como alcachofas, calabaza, castañas y setas silvestres. Dado que estás leyendo esto en octubre, te alegrará saber que este es un mes excelente para estar en Roma, con temperaturas cómodas para caminar y menos colas que en verano, aunque los chubascos ocasionales son habituales, así que lleva un paraguas compacto.
El invierno, de finales de noviembre a febrero, es la estación más tranquila y más económica, salvo Navidad y Año Nuevo. Los días son cortos y las temperaturas suelen oscilar entre unos 3 y 13 grados centígrados, con períodos de lluvia, pero los principales monumentos están menos concurridos y hay algo maravilloso en ver el Panteón con la luz invernal o en entrar en calor con un plato de pasta en una osteria a la luz de las velas. La Navidad trae belenes en las iglesias, luces por toda la ciudad y un mercado festivo en la plaza Navona que dura todo el período de fiestas.
CUARTA PARTE: CÓMO LLEGAR A ROMA Y MOVERSE
LLEGADA
Roma está servida por dos aeropuertos principales. El aeropuerto internacional Leonardo da Vinci, conocido como Fiumicino y con código FCO, es el mayor de los dos y gestiona la mayoría de los vuelos intercontinentales y muchos europeos. Está conectado con el centro de Roma por el tren Leonardo Express a la estación Roma Termini, que circula sin paradas en unos treinta minutos, así como por trenes regionales más lentos, autobuses y taxis. Los taxis desde Fiumicino a la zona dentro de las Murallas Aurelianas operan con tarifa fija, una útil protección contra los sobreprecios. El aeropuerto de Ciampino, código CIA, atiende a muchas compañías de bajo coste y está conectado con la ciudad por autobuses lanzadera y una combinación de autobús y tren.
En tren, Roma Termini es el principal nudo, con trenes de alta velocidad Frecciarossa e Italo que unen Roma con Florencia en una hora y media aproximadamente, con Nápoles en poco más de una hora, con Venecia en unas cuatro horas y con Milán en unas tres horas. Termini es también el intercambiador de las líneas de metro A y B y una importante terminal de autobuses.
MOVERSE POR LA CIUDAD
El centro histórico se explora mejor a pie. Las distancias entre los principales lugares de interés son más cortas de lo que parecen en un mapa y caminar es la única manera de encontrar las pequeñas plazas, los patios escondidos y las diminutas capillas que dan a Roma su encanto. Usa calzado cómodo, preferiblemente con buen agarre, porque los tradicionales adoquines conocidos como sampietrini pueden resbalar cuando están mojados y castigar con sandalias.
Para distancias mayores, Roma tiene una red de metro modesta con las líneas A, B, B1 y C, además de un extenso sistema de autobuses y tranvías. El metro es rápido pero no llega a muchos lugares céntricos; las paradas clave son Colosseo en la línea B, Barberini, Spagna y Flaminio en la línea A, y Ottaviano y Cipro en la línea A para el Vaticano. Los autobuses pueden ser lentos y estar abarrotados, pero llegan a barrios que el metro no cubre. Un billete sencillo es válido durante un período determinado en autobuses, tranvías y metro y también se pueden comprar abonos diarios, de varios días y semanales. Valida siempre los billetes de papel donde sea necesario y comprueba las opciones actuales de pago sin contacto en el transporte público, ya que los sistemas están cambiando.
Los taxis son blancos y deben pedirse en las paradas oficiales o reservarse por aplicación, nunca a captadores que se te acerquen en estaciones o aeropuertos. Roma también ha introducido el alquiler de patinetes y bicicletas, pero el tráfico puede ser intenso, así que circula solo si te sientes seguro.
CONDUCIR
No conduzcas en el centro de Roma. El centro histórico está controlado por zonas ZTL, áreas de tráfico limitado donde los vehículos no autorizados son fotografiados y multados automáticamente. El aparcamiento es escaso y caro y no necesitas coche para visitar la ciudad. Si alquilas un coche para un viaje más allá de Roma, recógelo el día que salgas.
QUINTA PARTE: ENTENDER LOS BARRIOS DE ROMA
Elegir dónde alojarse y dónde deambular es más fácil una vez que se entienden los barrios.
El Centro Storico es el corazón histórico entre el Tíber y la Via del Corso. Incluye la plaza Navona, el Panteón, Campo de’ Fiori y las calles sinuosas que los rodean. Es evocador y céntrico, aunque también turístico y caro.
Monti, cerca del Coliseo y del Foro Romano, es un barrio moderno, parecido a un pueblo, de pequeñas boutiques, bares de vinos y restaurantes independientes, centrado en la plaza de la Madonna dei Monti. Es un favorito de los viajeros más jóvenes y de quienes quieren un ambiente local a poca distancia a pie de los sitios antiguos.
El Trastevere, en la orilla occidental del Tíber, es un laberinto de callejones estrechos empedrados, edificios cubiertos de hiedra y trattorias animadas, famoso por su ambiente bohemio nocturno. Es maravilloso de noche pero puede ser ruidoso, y la mejor estrategia es disfrutarlo para cenar y tomar algo aunque te alojes en otro lugar.
La zona del Vaticano y Prati, al noroeste del centro, tiene calles anchas y ordenadas, buenos restaurantes y fácil acceso a San Pedro. Es más tranquila por las noches y una buena opción para familias y visitantes primerizos que quieren una base organizada y calmada.
La zona de la plaza de España y el Tridente ofrece compras elegantes a lo largo de la Via Condotti y las calles vecinas, grandes hoteles y hermosas plazas. Es pulida, céntrica y cara.
El Aventino y Testaccio, al sur del centro, son zonas residenciales tranquilas. El Aventino es arbolado y sereno, con su famoso ojo de cerradura y su rosaleda, mientras que Testaccio es un barrio obrero que hoy es el corazón de la comida romana tradicional, construido en torno a la tradición del antiguo matadero que produjo platos a base de despojos que aún se sirven hoy.
Termini y Esquilino, alrededor de la estación principal, son cómodos para el transporte y a menudo más asequibles, aunque menos pintorescos, y se necesita precaución de noche. El Gueto judío, cerca del Tíber, es uno de los barrios judíos más antiguos de Europa, con una historia que se remonta a más de dos mil años, y un lugar fascinante para la comida y el patrimonio cultural.
SEXTA PARTE: LA ROMA ANTIGUA
EL COLISEO
El Anfiteatro Flavio, universalmente conocido como el Coliseo, es el mayor anfiteatro antiguo jamás construido, con capacidad para unos cincuenta mil espectadores. La construcción comenzó bajo el emperador Vespasiano hacia el año 70 d. C. y fue completada bajo su hijo Tito en el 80 d. C. Su forma elíptica, sus pisos de arcos y su elaborado sistema de cámaras subterráneas permitían que espectáculos grandiosos, entre ellos combates de gladiadores, cacerías de animales y espectáculos públicos, se desarrollaran ante enormes multitudes. Hoy es el monumento más visitado de Roma y uno de los edificios más reconocibles del planeta.
Reserva tus entradas con antelación a través de los canales oficiales, porque las colas en taquilla pueden ser muy largas y los vendedores y guías no oficiales a las puertas del monumento a menudo cobran precios elevados. Una entrada estándar suele cubrir juntos el Coliseo, el Foro Romano y el Palatino, con opciones para añadir acceso especial a la arena, a las cámaras subterráneas conocidas como hipogeo y a los niveles superiores, que se ofrecen en visitas guiadas o de aforo limitado. Estas entradas de acceso especial merecen ser consideradas si el monumento es tu principal motivo de visita, porque ofrecen una vista más cercana de cómo funcionaba la maquinaria del espectáculo. Calcula al menos noventa minutos o dos horas y ve a primera hora de la mañana o a última de la tarde para evitar el calor del mediodía y las mayores multitudes.
EL FORO ROMANO Y EL PALATINO
Justo al lado del Coliseo se encuentra el Foro Romano, el corazón político, religioso y comercial de la Roma antigua. Es un extenso campo de templos en ruinas, basílicas, arcos triunfales y columnas conmemorativas y, aunque puede resultar confuso sin contexto, recompensa una exploración paciente. Entre los puntos destacados están el Arco de Tito, el Templo de Saturno, la Basílica de Majencio, la Curia, donde se reunía el Senado, la Casa de las Vestales y el Arco de Septimio Severo. Una buena audioguía, una visita guiada o incluso un mapa decente transforman piedras dispersas en un paisaje urbano vivo.
Sobre el Foro se alza el Palatino, la dirección más prestigiosa de la Roma antigua y el origen de la palabra palacio. Los emperadores construyeron aquí vastas residencias y hoy se puede pasear por las ruinas de la Domus Flavia y la Domus Augustana, ver los restos del Estadio de Domiciano y disfrutar de magníficas vistas del Foro y del Circo Máximo. La cercana colina del Capitolio, a la que se llega por la elegante rampa y la plaza de Miguel Ángel, alberga los Museos Capitolinos, entre los museos públicos más antiguos del mundo, que custodian la famosa estatua ecuestre de bronce de Marco Aurelio, la Loba y algunas de las mejores esculturas antiguas de la ciudad. No dejes de asomarte a la terraza junto al museo para un panorama clásico del Foro.
EL PANTEÓN
El Panteón es el edificio principal mejor conservado de la antigua Roma y uno de los interiores más asombrosos del mundo. Originalmente un templo dedicado a todos los dioses, fue reconstruido por el emperador Adriano hacia el año 126 d. C. y consagrado como iglesia cristiana en el 609 d. C. Su cúpula, de hormigón sin armar, siguió siendo la mayor del mundo durante mucho más de mil años y la abertura circular de su cima, el óculo, inunda el interior con un haz de luz que se desplaza lentamente por las paredes a lo largo del día. El edificio contiene también la tumba del pintor Rafael y las de varios reyes de Italia.
La entrada al Panteón ha requerido en los últimos años un billete para la mayoría de los visitantes, con algunas excepciones como los residentes y quienes asisten a misa, así que consulta las disposiciones vigentes. Visítalo a primera hora de la mañana o por la noche y, si tienes la suerte de estar allí en un día de lluvia, quizá veas caer la lluvia por el óculo y drenar por el suelo, una imagen memorable.
OTROS SITIOS ANTIGUOS
Más allá de los monumentos centrales, Roma ofrece muchísimos tesoros antiguos más. Las Termas de Caracalla, construidas a principios del siglo III, están entre los complejos termales romanos más grandes y mejor conservados, con altos muros que sugieren la escala del ocio en la Antigüedad. El Circo Máximo, antaño estadio de carreras de cuadrigas para cientos de miles de personas, es hoy un largo parque de hierba, evocador al atardecer. La Vía Apia Antigua es una de las calzadas romanas más antiguas, bordeada de tumbas y catacumbas, y los domingos gran parte de ella se cierra a los coches, de modo que se puede caminar o pedalear entre los pinos. Las Catacumbas de San Calixto y de San Sebastián, galerías funerarias subterráneas usadas por los primeros cristianos, pueden visitarse con visitas guiadas. La Domus Aurea, la Casa Dorada de Nerón, abre ocasionalmente a los visitantes con visitas guiadas y es excepcional si consigues reservarla. El Mausoleo de Augusto ha reabierto tras una extensa restauración y el Ara Pacis, el altar de la paz de Augusto, se exhibe en un museo moderno junto al Tíber.
SÉPTIMA PARTE: LA CIUDAD DEL VATICANO
LA PLAZA DE SAN PEDRO Y LA BASÍLICA
La gran plaza elíptica de Bernini, enmarcada por columnatas que parecen abrazar al visitante, conduce a la basílica de San Pedro, la mayor iglesia de la cristiandad y una de las más grandes del mundo. Construida sobre el lugar tradicional de la sepultura de san Pedro, la basílica actual fue edificada entre principios del siglo XVI y principios del XVII por una sucesión de arquitectos entre ellos Bramante, Miguel Ángel, Maderno y Bernini. La entrada a la basílica es gratuita, pero las colas de seguridad pueden ser largas, así que llega temprano por la mañana. Se aplica un estricto código de vestimenta, con hombros y rodillas cubiertos para todos, y los visitantes que no lo cumplan pueden ser rechazados.
En el interior, no te pierdas la Piedad de Miguel Ángel, tallada cuando tenía poco más de veinte años y expuesta en la primera capilla a la derecha, el inmenso baldaquino de bronce de Bernini sobre el altar mayor y la nave repleta de monumentos. Para una vista que no olvidarás, sube a lo alto de la cúpula, en ascensor durante parte del camino o enteramente a pie, para un amplio panorama de Roma. La subida implica escaleras estrechas y empinadas y no es adecuada para quien sufra claustrofobia o problemas de movilidad. También se pueden visitar las Grutas Vaticanas y la necrópolis bajo la basílica en visitas reservadas especialmente.
LOS MUSEOS VATICANOS Y LA CAPILLA SIXTINA
Los Museos Vaticanos forman una de las mayores colecciones de arte y antigüedades del mundo, reunida por los papas a lo largo de cinco siglos. Entre los puntos destacados están el Museo Pío-Clementino con esculturas clásicas como el grupo del Laocoonte y el Torso del Belvedere, la Galería de los Mapas, las Estancias de Rafael con su famoso fresco La Escuela de Atenas y, por último, la Capilla Sixtina, donde los frescos de la bóveda de Miguel Ángel y el Juicio Final del muro del altar están entre los logros supremos del arte occidental.
Planifica con cuidado, porque esta es la atracción más concurrida de Roma. Reserva tu entrada con hora en el sitio web oficial con mucha antelación y considera la franja más temprana del día o una a última hora de la tarde. Los museos normalmente cierran los domingos, salvo el último domingo de cada mes, cuando la entrada es gratuita pero extremadamente concurrida, y también cierran en las principales festividades de la Iglesia. No se permite la fotografía en la Capilla Sixtina y se pide silencio, aunque no siempre se respeta. Calcula al menos tres horas para una visita satisfactoria, usa calzado cómodo y lleva una capa ligera, porque los interiores pueden ser tanto cálidos como fríos.
Una audiencia papal o el Ángelus es una experiencia adicional para los interesados. Las audiencias generales suelen celebrarse los miércoles por la mañana y las entradas gratuitas deben solicitarse con antelación a través de la Prefectura de la Casa Pontificia. El Ángelus del domingo tiene lugar al mediodía en la plaza de San Pedro y no requiere entrada.
OCTAVA PARTE: ROMA RENACENTISTA Y BARROCA
Más allá de lo antiguo y lo sagrado, Roma es una ciudad de plazas, fuentes e iglesias llenas de obras maestras de los mayores artistas de los siglos XVI y XVII.
La plaza Navona, construida sobre el solar del Estadio de Domiciano, es una de las plazas más bellas de Roma, dominada por la Fuente de los Cuatro Ríos de Bernini, la iglesia de Sant’Agnese in Agone de Borromini y otras dos fuentes. De día está llena de artistas callejeros y pintores y es deliciosa a primera hora de la noche. Cerca, la iglesia de Sant’Ignazio tiene un asombroso techo pintado y una falsa cúpula, y la iglesia de San Luigi dei Francesi contiene tres cuadros de Caravaggio sobre la vida de san Mateo, entre las obras más famosas de la pintura barroca, expuestos en una capilla lateral e iluminados por una luz de monedas.
La Fontana de Trevi, la más grandiosa de las fuentes de Roma, se terminó en 1762 y se alimenta de un antiguo acueducto. Según la tradición, si lanzas una moneda por encima del hombro al agua, volverás a Roma. La fuente está casi siempre muy concurrida y recientemente la ciudad ha experimentado con medidas para gestionar el flujo de visitantes, incluidos límites y tarifas en algunas circunstancias, así que consulta las normas vigentes. Para una experiencia más tranquila, visítala muy temprano por la mañana o a altas horas de la noche.
La escalinata de la Trinità dei Monti, con 135 peldaños que suben desde la plaza de España hasta la iglesia de la Trinità dei Monti, es un popular punto de encuentro, aunque sentarse o comer en la escalinata está prohibido y puede multarse. Al pie se alza la pequeña fuente de la Barcaccia y cerca comienzan las elegantes calles comerciales del Tridente. La plaza del Popolo, en el extremo norte de la Via del Corso, es una vasta plaza neoclásica con un obelisco egipcio e iglesias gemelas y la cercana colina del Pincio ofrece una de las mejores vistas al atardecer de Roma sobre los tejados y las cúpulas de la ciudad.
Campo de’ Fiori es una plaza de mercado de día y un animado lugar de reunión de noche, y la cercana plaza Farnese está dominada por el renacentista Palacio Farnesio, hoy embajada de Francia. La iglesia de Santa Maria sopra Minerva, detrás del Panteón, guarda una escultura de Miguel Ángel y justo fuera se alza el encantador obelisco del elefantito de Bernini. Santa Maria Maggiore, San Giovanni in Laterano y San Pablo Extramuros son tres de las cuatro basílicas mayores de Roma, cada una un tesoro de mosaicos y arte, y la iglesia de Santa Maria in Trastevere contiene algunos de los más bellos mosaicos medievales de la ciudad.
NOVENA PARTE: MUSEOS Y GALERÍAS MÁS ALLÁ DEL VATICANO
La Galería Borghese, situada en el hermoso parque de Villa Borghese, es uno de los mejores museos pequeños del mundo, con esculturas de Bernini, entre ellas Apolo y Dafne y El rapto de Proserpina, y pinturas de Caravaggio, Rafael, Tiziano y otros. La entrada es solo con reserva con hora, con visitas limitadas a un número fijo de horas, así que reserva con semanas de antelación, sobre todo en temporada alta. El parque en sí es perfecto para pasear, dar un paseo en barca de remos por el pequeño lago o hacer un picnic.
Los Museos Capitolinos, mencionados antes, son una excelente introducción a la escultura clásica, y el Museo Nacional Romano, repartido en varias sedes entre ellas las Termas de Diocleciano y el Palazzo Massimo, alberga extraordinarios frescos y mosaicos con muchos menos visitantes. La Galleria Doria Pamphilj, una galería en un palacio privado de la Via del Corso, tiene obras maestras de Caravaggio, Velázquez y Tiziano expuestas en salas opulentas, con una audioguía narrada por un miembro de la familia. El Palazzo Barberini alberga la Galería Nacional de Arte Antiguo, con obras de Caravaggio y Rafael, y los museos MAXXI y MACRO presentan arte y arquitectura contemporáneos para quienes buscan algo moderno. La Centrale Montemartini, una antigua central eléctrica llena de estatuas clásicas, es uno de los museos más inusuales y evocadores de la ciudad.
DÉCIMA PARTE: JOYAS OCULTAS Y RINCONES MÁS TRANQUILOS
Roma recompensa a quienes abandonan el circuito principal. Entre sus placeres más tranquilos está el ojo de cerradura del Aventino, donde, a través de la puerta del priorato de los Caballeros de Malta, se ve la cúpula de San Pedro perfectamente enmarcada al final de una avenida de jardín. El cercano Jardín de los Naranjos ofrece una bonita vista sobre la ciudad y es un lugar tranquilo para ver el atardecer, mientras que la cercana Rosaleda florece en primavera.
La Basílica de San Clemente es una maravilla de tres niveles, con una iglesia del siglo XII construida sobre una basílica del siglo IV, que a su vez fue construida sobre una casa romana del siglo I y un templo de Mitra, con el sonido del agua corriente resonando en el nivel más profundo. La Cripta de los Capuchinos, bajo la iglesia de Santa Maria della Concezione, es un macabro osario decorado con los huesos de miles de frailes, una experiencia memorable aunque no apta para los impresionables. El Quartiere Coppedè es un barrio de cuento de hadas de arquitectura excéntrica de principios del siglo XX, con villas ornamentadas, fuentes y arcos.
La Villa Farnesina en el Trastevere guarda frescos de Rafael y el Orto Botanico, el jardín botánico de Roma, ofrece un tranquilo refugio. El Cementerio Protestante, cerca de Testaccio, es el lugar de descanso de los poetas Keats y Shelley y uno de los lugares más apacibles de la ciudad, a la sombra de cipreses y visitado por gatos. La Bocca della Verità, la Boca de la Verdad, incrustada en el pórtico de la iglesia de Santa Maria in Cosmedin, es una máscara de mármol medieval que según la leyenda muerde la mano de quien miente, popularizada por la película Vacaciones en Roma. Y por la noche, da un paseo por las orillas del Tíber o cruza el Ponte Sant’Angelo, flanqueado por los ángeles de Bernini y que lleva al cilíndrico Castel Sant’Angelo, originalmente el mausoleo de Adriano y luego fortaleza papal, con magníficas vistas desde su terraza.
UNDÉCIMA PARTE: COMER Y BEBER EN ROMA
La cocina romana es una cocina del pueblo, construida sobre ingredientes humildes, sabores fuertes y un profundo respeto por la tradición. A menudo se describe como cucina povera, cocina pobre, pero es rica en sabor.
LAS PASTAS CLÁSICAS
Roma es famosa por cuatro platos clásicos de pasta. La carbonara se hace con huevos, guanciale, es decir, carrillada de cerdo curada, pecorino romano y pimienta negra, y tradicionalmente no lleva nata. La cacio e pepe es un plato engañosamente sencillo de pasta, pecorino y pimienta negra, cremoso y punzante. La amatriciana combina guanciale, tomate y pecorino y la gricia, a veces llamada la amatriciana blanca, es guanciale, pecorino y pimienta sin tomate. Se sirven tradicionalmente con rigatoni, espaguetis o tonnarelli, y las mejores versiones dependen de una técnica precisa.
OTRAS ESPECIALIDADES ROMANAS
Las carciofi alla romana, alcachofas braseadas con menta y ajo, y las carciofi alla giudia, alcachofas enteras fritas de la tradición judía, son especialidades de temporada mejores en primavera pero a menudo disponibles durante los meses más frescos. El saltimbocca alla romana es ternera cubierta con jamón y salvia. La coda alla vaccinara es un rico estofado de rabo de buey y la trippa alla romana es callos cocinados con tomate y menta, ambos de la tradición de despojos de Testaccio. Los suppli son croquetas de arroz fritas rellenas de mozzarella que se estira como un cable de teléfono, un aperitivo clásico. La pizza al taglio, vendida al peso en porciones rectangulares, y la pizza romana, fina y crujiente, son favoritas de cada día, muy diferentes del estilo napolitano más blando. El maritozzo, un bollo dulce relleno de nata, es una tradicional delicia para el desayuno.
CAFÉ, HELADO Y APERITIVO
El café es un ritual. Pide un caffè en la barra, tómalo de pie y paga poco; sentarse a una mesa cuesta más. El capuchino es tradicionalmente una bebida de la mañana y pedir uno después de una comida te señala como visitante, aunque a nadie le importará. El helado es mejor en las heladerías artesanales que lo elaboran en pequeñas tandas con ingredientes naturales y lo guardan en recipientes de metal tapados en lugar de en enormes montañas de colores. La hora del aperitivo, a primera hora de la noche, trae bebidas como el spritz de Aperol, el Negroni y vinos locales servidos con algo de picar y muchos bares ofrecen generosos bufés.
DÓNDE Y CÓMO COMER
Busca restaurantes con cartas cortas, platos del día escritos a mano y comensales en su mayoría locales. Desconfía de los locales de las principales plazas turísticas con cartas con fotos y camareros que te llaman desde la acera. Barrios como Testaccio, el Trastevere, Monti, el Gueto judío y Prati son buenos terrenos de caza. Espera un coperto, un pequeño cargo fijo por persona, y pan en la mesa que se te cobrará. La propina no es obligatoria, pero redondear o dejar unos euros por un buen servicio se agradece. El almuerzo se sirve normalmente entre las 12:30 y las 15:00 y la cena desde las 19:30 o las 20:00 aproximadamente, aunque los restaurantes turísticos suelen servir antes. Las reservas son prudentes para las trattorias más populares, sobre todo los fines de semana.
En cuanto al vino, la región del Lacio produce vinos blancos frescos como el Frascati y el Est! Est!! Est!!! y los restaurantes romanos ofrecen también vinos de toda Italia. Los amantes de la cerveza encontrarán una escena artesanal en crecimiento y los romanos suelen beber vino con las comidas y rara vez piden cócteles durante la cena. El agua del grifo es segura y las fuentes públicas gratuitas conocidas como nasoni, con su icónico diseño de hierro fundido, proporcionan agua fresca y fría por toda la ciudad, así que lleva una botella reutilizable.
DUODÉCIMA PARTE: COMPRAS Y VIDA NOCTURNA
Para la moda de lujo, ve al Tridente, en torno a la Via Condotti, la Via Borgognona y la Via del Babuino, donde casas italianas e internacionales se alinean unas junto a otras. La Via del Corso es la calle principal para las marcas comerciales más extendidas y la Via Cola di Rienzo cerca del Vaticano tiene una oferta similar. Para algo más distintivo, explora los talleres artesanos de Monti y la zona alrededor de Campo de’ Fiori, donde se encuentran artículos de cuero hechos a mano, cerámicas, joyas y ropa vintage. Las tiendas de alimentación y los mercados son una forma agradable de ir de compras: el mercado de Campo de’ Fiori, el Mercado de Testaccio cubierto y el Mercato Trionfale cerca del Vaticano son buenos lugares para comprar quesos, embutidos, aceite de oliva y productos frescos. Porta Portese los domingos por la mañana es un vasto mercadillo de gangas y curiosidades.
La vida nocturna de Roma va de lo refinado a lo bullicioso. El Trastevere, Campo de’ Fiori y Testaccio son las zonas más concurridas para bares y restaurantes, mientras que los barrios de Pigneto y San Lorenzo ofrecen un ambiente más alternativo y apto para estudiantes. El verano trae eventos al aire libre a lo largo del Tíber y conciertos de música clásica se celebran en iglesias y recintos históricos durante todo el año. El Teatro dell’Opera di Roma ofrece ópera y ballet y el Auditorium Parco della Musica, diseñado por Renzo Piano, es una de las principales salas de conciertos.
DECIMOTERCERA PARTE: EXCURSIONES DE UN DÍA DESDE ROMA
Roma es una excelente base para excursiones de un día, muchas accesibles en tren. Ostia Antica, a unos treinta minutos en tren, es el antiguo puerto de Roma notablemente bien conservado, con calles, tiendas, termas, un teatro y bloques de viviendas, y muchos menos visitantes que Pompeya. Tívoli, al este de Roma, alberga los jardines renacentistas de la Villa d’Este, con cientos de fuentes, y la Villa Adriana, un extenso retiro imperial que es un sitio de la UNESCO. Los Castelli Romani, o colinas Albanas, al sureste de la ciudad, son un grupo de pueblos de colina como Frascati, Castel Gandolfo y Nemi, famosos por el vino, la porchetta y las vistas al lago, e ideales para un almuerzo relajado. Orvieto, en Umbría, a aproximadamente una hora y cuarto en tren, tiene una espectacular catedral gótica y una posición dramática sobre una roca volcánica, y Civita di Bagnoregio, la llamada ciudad que muere, es un pueblo medieval accesible solo por una pasarela peatonal. Viterbo y sus aguas termales, Bracciano con su castillo y su lago y las playas de Sperlonga y Anzio son otras opciones.
Para quienes tengan más tiempo, Nápoles y Pompeya pueden hacerse como una ambiciosa excursión de un día gracias a los trenes de alta velocidad, aunque merecen al menos una noche. Florencia también está a poco más de una hora y media en tren rápido, pero recomendaría una estancia en condiciones en lugar de ir con prisas.
DECIMOCUARTA PARTE: ITINERARIOS DE EJEMPLO
UN DÍA EN ROMA
Empieza temprano en el Coliseo y sigue por el Foro Romano y el Palatino. Haz un almuerzo sencillo en Monti, luego camina hasta el Panteón, la plaza Navona y, por las callejuelas del centro, hasta la Fontana de Trevi y la plaza de España. Termina con la cena en el Trastevere, seguida de un paseo nocturno al otro lado del Tíber. Es un día completo, pero cubre lo esencial.
TRES DÍAS EN ROMA
El primer día, ve la Roma antigua en profundidad: el Coliseo, el Foro, el Palatino y los Museos Capitolinos, con un aperitivo nocturno en Monti. El segundo día, pasa la mañana en los Museos Vaticanos y la Capilla Sixtina, seguidos de la basílica de San Pedro, un almuerzo en Prati y un paseo junto al río hasta el Castel Sant’Angelo, terminando en el Trastevere. El tercer día, explora el centro histórico, visitando el Panteón, la plaza Navona, Campo de’ Fiori y el Gueto judío por la mañana, la Galería Borghese por la tarde y un atardecer desde el Pincio, terminando con una cena de despedida cerca de la plaza de España o en Testaccio.
CINCO DÍAS EN ROMA
Añade a lo anterior un día para los tesoros más tranquilos de Roma: la Vía Apia y las catacumbas, las Termas de Caracalla y el Aventino con su ojo de cerradura y el jardín de los naranjos, seguidos de una cena en Testaccio. Usa el quinto día para una excursión a Ostia Antica o a Tívoli, o para una exploración más lenta de los mercados locales, de iglesias menos conocidas como San Clemente y Santa Maria in Trastevere y de la Cripta de los Capuchinos, con mucho tiempo para el helado y los paseos.
ROMA CON NIÑOS
Roma puede ser maravillosa para las familias si se mantiene un ritmo suave. Las escuelas de gladiadores en la Vía Apia, un paseo en barca de remos en Villa Borghese, la Boca de la Verdad, la emocionante subida a la cúpula de San Pedro para los niños mayores y las paradas para tomar helado puntúan las visitas culturales más pesadas. El museo infantil Explora y el zoo Bioparco ofrecen opciones adicionales y el Time Elevator y las experiencias de realidad virtual en los sitios antiguos pueden ayudar a que el pasado cobre vida.
DECIMOQUINTA PARTE: DÓNDE ALOJARSE
Roma ofrece de todo, desde palacios de lujo hasta sencillas pensiones. Para los visitantes primerizos, el Centro Storico, Monti, Prati y el Trastevere son las bases más cómodas y evocadoras. Los viajeros de lujo encontrarán grandes hoteles en torno a la plaza de España, la Via Veneto y el centro histórico, muchos con terrazas en la azotea y vistas a las cúpulas. Las opciones de gama media abundan en Monti, Prati y la zona alrededor de Termini, y los viajeros con presupuesto ajustado pueden encontrar albergues, pensiones y apartamentos en Esquilino, San Lorenzo y barrios más alejados conectados por metro. Los alquileres de corta duración son populares, aunque la normativa está evolucionando, así que comprueba con cuidado, lee las reseñas recientes y confirma los detalles con el anfitrión.
Reserva pronto para la primavera, el principio del verano, los fines de semana de otoño y los períodos festivos y ten en cuenta que Roma cobra una tasa turística por persona y noche, pagadera en el alojamiento, cuyo importe depende de la categoría del alojamiento. Elige un lugar a poca distancia a pie de una parada de metro si planeas alojarte fuera del centro y considera las necesidades de quienes tienen el sueño ligero, porque las zonas de vida nocturna más animadas pueden ser ruidosas hasta altas horas de la madrugada.
DECIMOSEXTA PARTE: CONSEJOS PRÁCTICOS, SEGURIDAD Y ETIQUETA
RESERVAS Y ENTRADAS
Reserva con antelación los Museos Vaticanos, el Coliseo con Foro y Palatino, la Galería Borghese y cualquier visita de acceso especial. Considera un pase como la Roma Pass si planeas usar mucho el transporte público y visitar varias atracciones incluidas, pero calcula si ahorra dinero, ya que muchas de las mejores experiencias requieren reservas separadas de todos modos. Usa los sitios web oficiales de entradas para evitar los precios inflados de los revendedores.
CÓDIGO DE VESTIMENTA Y COMPORTAMIENTO
Las iglesias, incluida San Pedro, exigen hombros y rodillas cubiertos tanto para hombres como para mujeres y las camisetas sin mangas y los pantalones cortos pueden suponer la denegación de entrada. Lleva un pañuelo ligero o un chal. No te sientes en los monumentos, no comas en las escalinatas históricas, no te metas en las fuentes ni grabes nombres en las piedras antiguas, porque las multas pueden ser sustanciales y el control ha aumentado. Mantén la voz baja en las iglesias y ten en cuenta que en algunas zonas se aplican restricciones a la fotografía.
SEGURIDAD
Roma es en general segura, pero los hurtos menores son comunes en las zonas concurridas. Los carteristas operan en autobuses y trenes de metro abarrotados, en la estación Termini, alrededor del Coliseo y la Fontana de Trevi y en otros puntos calientes turísticos. Lleva los bolsos cruzados y por delante, mantén teléfonos y carteras fuera de los bolsillos traseros y desconfía de las distracciones, como personas que ofrecen pulseras de la amistad, peticiones o ayuda no solicitada en las máquinas expendedoras de billetes. Los falsos gladiadores que posan para las fotos esperan un pago y los guías y taxistas no oficiales en las estaciones a veces cobran de más, así que usa taxis oficiales y acuerda las tarifas de antemano. De noche, permanece en zonas bien iluminadas y concurridas, sobre todo alrededor de Termini.
DINERO, IDIOMA Y CONECTIVIDAD
Italia usa el euro. Las tarjetas son ampliamente aceptadas, pero lleva algo de efectivo para pequeñas compras y propinas. El inglés se habla en las zonas turísticas, aunque unas pocas frases como buongiorno, grazie, per favore y scusi se agradecen. El wifi es común en los hoteles y en muchos cafés y el roaming móvil dentro de la Unión Europea es en general sencillo, con opciones de eSIM disponibles para los demás viajeros.
HORARIOS
Muchos museos cierran los lunes y algunas iglesias cierran a primera hora de la tarde, entre el mediodía y las 15:00 o las 16:00 aproximadamente. Las tiendas más pequeñas también pueden cerrar para una larga pausa para comer. Los horarios cambian según la estación y en torno a los festivos, así que comprueba antes de ir. Ten en cuenta los cierres de agosto en los barrios residenciales.
SALUD Y ACCESIBILIDAD
El agua del grifo es segura. Lleva protector solar, sombrero y agua en verano. Las farmacias muestran una cruz verde y los farmacéuticos dan consejos útiles para dolencias leves. La accesibilidad está mejorando pero sigue siendo un desafío en una ciudad de adoquines, escalones y sitios antiguos, así que los viajeros con movilidad limitada deben planificar las rutas con cuidado, usar taxis para los tramos más largos y comprobar los detalles de accesibilidad con cada atracción.
PRESUPUESTO
Roma se puede visitar con distintos presupuestos. El alojamiento es el mayor gasto, con precios que varían significativamente según la temporada y la ubicación. Comer es el ámbito en el que más se puede ahorrar sin sacrificar calidad: la pizza al taglio, los suppli, los bocadillos y un café en la barra son baratos, mientras que un almuerzo sentado suele costar menos que la cena. Muchas iglesias son de entrada gratuita y caminar por las calles del centro, visitar plazas y fuentes y disfrutar de las vistas no cuesta nada. Los primeros domingos de mes a veces traen entrada gratuita a ciertos museos estatales y sitios arqueológicos, aunque las multitudes los siguen, así que comprueba el programa actual.
DECIMOSÉPTIMA PARTE: VIAJAR DE FORMA RESPONSABLE EN ROMA
Como otros grandes destinos culturales, Roma soporta la presión del turismo intenso. Puedes ayudar visitándola en temporada media o en los momentos más tranquilos del día, quedándote más tiempo en menos lugares, explorando más allá del circuito central, usando el transporte público y caminando, rellenando una botella reutilizable en el nasone, apoyando trattorias familiares y tiendas de artesanos, evitando a los vendedores ambulantes que venden mercancía falsificada y respetando tanto los monumentos como a los residentes. Trata los barrios de la ciudad como lugares donde vive la gente, mantén bajo el ruido por la noche en las zonas residenciales y desecha la basura de forma responsable. Elegir guías y visitas con buena reputación y prácticas laborales justas contribuye también a una economía local más sostenible.
LA CIUDAD QUE TE LLEVARÁS A CASA
Roma no puede conquistarse en una sola visita y los mejores viajeros no lo intentan. Llegan curiosos, se levantan temprano para encontrarse con los monumentos antes que las multitudes, se demoran en el almuerzo, deambulan sin mapa a última hora de la tarde y dejan que la noche los lleve a una plaza donde una fuente murmura y un camarero enciende las velas de las mesas. Aprenden a leer las capas, a fijarse en el fragmento antiguo tallado en el muro de una iglesia, en el escudo desvaído de un papa sobre una puerta, en el arco de un antiguo acueducto en una calle moderna.
El viejo dicho, Todos los caminos llevan a Roma, puede ser una exageración, pero el tirón de la ciudad es real. Probablemente te irás con una larga lista de cosas que te perdiste, y así es como Roma asegura tu regreso. La moneda en la Fontana de Trevi es solo una tradición, pero muchos de los que lanzan una descubren que funciona. Arrivederci, Roma, y buen viaje.
Nota: los horarios, las normas sobre entradas, las tasas de acceso, los requisitos de entrada, las opciones de transporte y los precios cambian con frecuencia. Confirma siempre los detalles en los sitios web oficiales y en fuentes locales antes de viajar.
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